La sociedad es más consciente cada día acerca de la preocupante situación que amenaza la sostenibilidad de nuestro desarrollo en caso de mantener el ritmo actual de demanda creciente de recursos, sin el planteamiento de una modificación drástica de la esencia de nuestro modelo energético.

Este cada vez más grave problema, clama por una actuación comprometida de las distintas economías mundiales, que deberán evolucionar y basarse en un uso sostenible de los recursos a través de nuevas tecnologías y fuentes energéticas, cada vez más eficientes y respetuosas con el entorno en el que vivimos, así como capaces de no comprometer el bienestar de nuestras generaciones futuras.

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